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Rosales en la casa de Alburquerque

Por 7 mayo, 2020 mayo 10th, 2020 No hay comentarios
Friné (Crocquevieille), propiedad del Duque de Alburquerque y por ahora el último gran exponente de la cadena que inició Come Hither, de Antonio Blasco, hace casi medio siglo.
(Foto de Rafa Lorente)

Venta de la Rubia, Madrid, 21 de septiembre de 1978. Miguel Ángel Ribera dirige con habilidad y firmeza la primera subasta de reducción de efectivos de la fabulosa Cuadra Rosales, dos meses después del fallecimiento de su alma mater, Antonio Blasco Oller. Todo el Hipódromo se ha congregado en las extraordinarias instalaciones de la carretera de Extremadura y en un ambiente aún de consternación por la temprana desaparición del mítico propietario y criador abulense, la expectación es máxima ante un atractivo catálogo de más de treinta lotes, entre los que hay buenos caballos en entrenamiento, yeguas, yearlings y foals. Después de los 16 primeros remates ya se han adjudicado algún ejemplar Ramón Mendoza (cuadra Mendoza), Lorenzo Sanz (cuadra Madrileña) o Jesús Fernández Mur (cuadra Odisea), aunque el precio más alto hasta el momento, y que al final será el top de la venta, lo ha firmado el también inolvidable Jesús Gil Escoin (propietario de la cuadra Aragón), al pagar 1.100.000 pesetas para asegurarse al cuatro años Lorgot (Lord Gayle). Solo una persona, sin embargo, ha hecho ya dos compras, y es un hombre casi desconocido: Velasco. Se ha hecho con los tres años Bookmaker (Blinis), por 725.000 pesetas, y Kattar (Dubassoff), por 625.000. “¿Quién es?”, se preguntan muchos. Con el lote número 17 en el ring, el tal Velasco vuelve a la carga. Va a por Rather (Relko), hembra retirada del entrenamiento a sus cuatro años y ganadora a dos del Carlos Sobrino y a tres del Valderas. Y se la adjudica también, esta vez por 675.000 pesetas, que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) vienen a ser unos 27.500 euros de hoy. Inmediatamente después se ofrece otra yegua, Rusbelle (Ragusa), y también se adjudica al mismo hombre, esta vez por 525.000 pesetas. Pasados más de cuarenta años, Miguel Ribera sigue recordando perfectamente aquella subasta de intensas emociones y la figura del misterioso Velasco, cómo no. “Era un hombre que yo no conocía de nada. Remató aquellos lotes y a la finalización de la venta se acercó a mí y solamente me dijo que los cuatro caballos que había comprado eran para el Duque de Alburquerque”. El mítico Beltrán de Osorio no solamente había estado en la subasta de Rosales, sino que con total discreción había sido el segundo comprador de la misma (apuntándose cuatro lotes por 2.550.000 pesetas, unos 105.000 € de hoy, aproximadamente). Y ya por curiosidad, ¿quién era Velasco? “Era el administrador de mi padre –responde Joanes Osorio–, que supongo que no querría que la gente supiera que estaba pujando. Probablemente le pidió al administrador que lo hiciera él. Ya se sabe cómo son estas cosas”.

“Nos gustaba su velocidad con un origen tan clásico”

En los años siguientes tanto Bookmaker como Kattar ganaron muchas carreras para la cuadra de Joanes, en aquel tiempo Marqués de Cuéllar. Fueron compras rentables y satisfactorias, desde luego, pero lo que por entonces no sabían ni Beltrán ni Joanes era que la de Rather se convertiría con el paso del tiempo en una adquisición clave e histórica para la vieja operación de cría de Algete. “Compramos a Kattar y a Bookmaker para correr –recuerda el actual Duque–, ya que eran los tiempos en los que yo montaba como gentleman, y a Rather y a Rusbelle para criar, aunque con Rather también intentamos correr, la verdad sea dicha. La pusimos en entrenamiento pero estaba mentalmente desgastada y también un poco lesionadilla, de modo que no pudo ser, tuvimos que desistir. Era una yegua de gran clase, que venía de una familia muy buena y era hija de una de las tres o cuatro mejores yeguas que importó Blasco. Además, había sido una buena corredora. Pero lo que más nos gustaba a nosotros era que con el origen clásico que tenía, hija y nieta de ganadores del Derby, Relko y Crepello, tenía mucha velocidad. La pena fue que siempre costó mucho que se quedara preñada –continúa el Duque–, y de hecho se murió vieja en casa y solo había tenido cinco productos”. Se nota que a Osorio le gusta hablar de todo esto. “Es un gusto recordar a Rather y todo lo que hemos vivido a partir de ella, claro. Pero también lo es rememorar todo lo que hizo la familia Blasco por nuestras carreras. Fue impresionante, y la gran lástima es que ese parón que sufrimos con los nueve años de cierre de La Zarzuela acabara prácticamente con toda su obra. Con las yeguas tan fantásticas que trajo y las sangres tan maravillosas que importó, y prácticamente no queda nada, como no queda de todo lo que hicieron Beamonte o Villapadierna. Es una auténtica pena”. Y así es. De todo lo que construyó Rosales apenas queda en pie lo que se ha cuidado en El Soto y lo que nos está dejando Barreda (Linamix) de la gran Teresa (Rheffíssimo). Muy poco más.      

Rather (Carudel), ganando en 1977 el Valderas para la cuadra Rosales. (Foto de Botán publicada en el libro «Rosales. La época dorada del turf español», de Fernando Melchor).

Come Hither, contigo empezó todo

Rather fue sin lugar a dudas una de las flores más hermosas del prolífico rosal de Antonio Blasco, quien entre los años 1969 y 1975 invirtió un verdadero dineral en unas importaciones que ofrecieron el rendimiento que todo el mundo conoce y que fueron decisivas para situar tanto a su cuadra como a su yeguada en lo más alto del escalafón de las carreras españolas, y no solo de su momento. Nada parecido a Rosales se había construido antes y nada parecido a Rosales se ha construido después. Realmente el de Blasco fue un caso único, no solo por la cuantía de su inversión económica, sino por el magnífico criterio empleado a la hora de levantar su proyecto. El resultado fue extraordinario y se encuentra muy bien concentrado en el libro “Rosales. La época dorada del turf español”, del recordado Fernando Melchor (qepd).

Entre los machos comprados en aquellos años fuera de España cabe destacar al campeón My Mourne (Mourne), con el que Blasco corrió el Arco de Triunfo; al fantástico crack Chacal (Le Levanstell); y por supuesto a Pharly (Lyphard), adquirido de yearling por 140.000 francos (más de 250.000 euros de hoy), que se quedó en Francia y con las sedas galas de don Antonio ganó tres carreras de Grupo 1, el Prix de la Foret a dos años y el Lupin y el Moulin a tres. Refiriéndonos a las hembras podríamos hablar de Takala (Takawalk), ganadora del GP de Madrid y madre de la citada Teresa, que también corrió el Arco; Travertine (Tanerko), ganadora del Villapadierna-Derby y del GP de Madrid; Casuarina Point (Prince Tenderfoot), madre después de Casualidad (Rheffíssimo), doble ganador del GP de Madrid; Celestial River (Forlorn River), madre de Sácara (Sheshoon), ganadora del Beamonte-Oaks, Coloso (Blakeney), ganador del Memorial y triple vencedor en el Corpa, o Richal (Chacal), doble ganador del GP de Madrid; Dual Queen (Dual), madre de Diluvio (Hill Clown), ganadora del Beamonte-Oaks, y de Dual Sea (Sea Hawk), penúltimo conquistador de nuestra Triple Corona (Cimera, Derby y Villamejor); Crepellora (Crepello), ganadora de nuestro Saint-Leger y madre de Rivellora (Rising River), vencedora del Antonio Blasco; Bienvenida (Tom Rolfe), madre de Tampero (Pharly), segundo de la Poule d’Essai des Poulains (Gr1); Platitude (Charlotown), madre del buen Tucuman (Tyrant); Penitentiary (Sing Sing), madre de Barilone (Ballymore), vencedor del Cimera y del Villapadierna-Derby… o Come Hither (Crepello).

Come Hither (Carudel), cuarta por fuera en su debut en España
(Foto de la revista El Jockey).

De correr contra Sharpen Up a la Venta de La Rubia: una compra de 122.000 euros

Come Hither corrió en Inglaterra tres carreras a dos años bajo la preparación de Denys Smith. Debutó en junio (1971), ganando por una cabeza en Newcastle el Gibside Stakes, un modesto maiden en mil metros y con seis rivales. A continuación, también en junio, no pudo figurar en la Cantley Plate de Doncaster (1.200 metros), ganada por el gran Sharpen Up (Atan), y finalmente fue última de seis en Chester en julio (1.200 metros). No volvió a correr y con esas tres actuaciones en el cuerpo salió a vender en diciembre en Newmarket. Antonio Blasco pagó por ella 8.200 guineas (unos 122.000 euros de hoy), y puesta a la disposición de Fulgencio de Diego en la Venta de la Rubia, que prácticamente empezaba a funcionar por entonces, sólo mostró mal carácter. De hecho, en España no corrió hasta nueve meses después, siendo cuarta en una carrera de condición en Madrid en septiembre y luego sexta, en octubre, en una prueba para gentlemen en la que fue montada por José Antonio Blasco y en la que exhibió su genio endemoniado antes de la salida.

Como inversión para la cuadra de carreras fue Come Hither un borrón en la lista de aquella época de Blasco, pero quedaba aún la prueba de la yeguada. La alazana era hija del buen Crepello (Donatello), ganador del Derby e importante semental –padre del magnífico Busted–, y de una muy útil millera, Shy Girl (Supreme Court), biznieta de Merry Girl (Sun Star) ­–ganadora del Vermeille y segunda del Diane–, que ya había dado dos muy buenos fondistas en Inglaterra y que era hermana de un ganador de Grupo, Persuader (Petingo), y también de Pharinande (Pharis), que importada a España produjo en la Yeguada Militar de Lore-Toki once ganadores, entre ellos Guaraní (Cocoliche) e Ithaca (Primesautier), ambas laureadas en el Beamonte-Oaks, en 1968 y 1970, respectivamente, y Pharadiba (Sicambre), madre a su vez de La Scandalossa (Vamos II), una de las yeguas mejor recordadas en nuestra historia, ganadora del Valderas y del Beamonte-Oaks y protagonista de duelos maravillosos con Maspalomas (Entaglement) o Ferial (Escorial).

Come Hither, en la Venta de la Rubia con uno de sus foals
(Foto de Fernando Melchor)

Derby winner x derby winner

Con todas esas credenciales, Come Hither ingresó en la yeguada y a pesar de ese desastroso paso por la cuadra de carreras, Antonio Blasco mantuvo la fe en ella y decidió enviarla a Inglaterra para que fuera servida por Relko (Tanerko), ganador de la Poule francesa… y también del Derby (el inglés, por supuesto, no hay otro). Es evidente que Blasco concedía muchísimo valor a la gran clásica de Epsom, quizá obedeciendo al célebre aforismo de Federico Tesio cuya primera mitad, la más conocida, permanece hoy escrita en las paredes del edificio principal del legendario hipódromo del condado de Surrey: “El pura sangre inglés existe porque su selección depende no de los expertos, técnicos o zoólogos, sino de un simple trozo de madera: el poste de meta del Derby de Epsom. Si usted basa su criterio en otro factor, obtendrá cualquier otra cosa, pero no el verdadero pura sangre inglés”.

Del cruce de Relko y Come Hither nació Rather en 1974. Fue por lo tanto el primer producto de su madre (el único no alazán de los trece que tuvo) y punta de lanza de una descendencia que 46 años después supera con creces el centenar de individuos, con casi cuarenta ganadores y once de ellos de grandes premios. Rather ganó el Sobrino y el Valderas, y después llegaron Charlestón (Tudor Music), ganador del Nouvel An y otras muchas carreras; Feeling (Chacal), lesionado tras imponerse en el GP Nacional, cuando parecía el mejor de su generación; Balada (Chacal), doble triunfadora en el GP de San Sebastián; o Faraona (Pharly), ganadora en Francia y segunda de Listed en ese país, además de otros buenos ganadores como Argentino (Margouillat), Sir Román (Pharly) o Minuto (Ballymore).   

Del Duque de Tebas al Duque de Friné

Con todo esto cabe calificar a Come Hither como una excelente yegua de cría, sin duda, pero si observamos el cuadro adjunto, en el que se clasifica su descendencia hasta el día de hoy, vemos cómo su nombre ha cruzado las décadas hasta llegar a su mejor expresión muy recientemente y con los colores del Duque de Alburquerque, gracias a la estupenda Friné (High Chaparral), ganadora del Prix Royallieu (Gr2) en el meeting del Arco de Triunfo de 2014 (y del Fille de l’Air (Gr3) en 2013, y del GP de Madrid (L) en 2014) y cuyo primer producto, el tres años Reventador (Zoffany), debutó cuarto a dos años causando una buena impresión en Francia y al que Carlos Laffón acaba de inscribir para correr el 14 de este mes de mayo en Angers. Así pues, por ahí la línea ha llegado con una extraordinaria salud y calidad hasta nuestros días. Pero caben más opciones.

La descendencia de Come Hither (elaboración propia).

En el cuadro de la descendencia de Come Hither se observan también las líneas desarrolladas a través de sus hijas. La de Balada (color rosa) murió en sus tres hijos, que no aportaron nada; la de Camarina (Quinault) (color verde) deparó varios ganadores de clase y se acabó con una biznieta, Último Minuto (Okawango); y la de Faraona (color azul) tuvo más recorrido, con dos elementos estelares en su propia hija Namanti (Sallust), ganadora del Beamonte-Oaks o del Antonio Blasco y madre de Pennsylvania Park (Casualidad), ganadora del Premio Fierro y segunda del Benítez de Lugo; y en su nieto Almagro (Westheimer), uno de los últimos productos criados por Rosales, ganador del propio Premio Antonio Blasco, entre otros, y también vencedor en Francia. Desgraciadamente, esta línea también parece haber desaparecido tras los hijos de Pennsylvania Park.

Glauco y Abdel

Sin embargo, de la línea de Rather se puede decir que es el gran rosal en la casa del Duque. Su hijo Glauco (Barilone), ganador de la Copa de Oro, dejó entre su descendencia a Leonor de Guzmán, madre a su vez del magnífico Abdel (Dyhim Diamond), también ganador del oro donostiarra, del Memorial Duque de Toledo, del Gobierno Vasco, del Hispanidad o del Antonio Blasco, amén de un Listed en Francia. “Abdel era un caballo magnífico con unas condiciones físicas excepcionales –comenta  Joanes Osorio–, pero tenía a quién salir, ya que su abuelo Glauco era en este aspecto incluso mejor. El atleta total. El caballo que ha asumido más trabajo y más fuerte en mi casa. En el Derby que perdió con Vichisky (Ile de Bourbon) tuvo que ir delante porque nadie hacía la distancia y terminó acusando esto y que Vichisky, que era muy bueno, remató por fuera. Después ganó la preparatoria para la Copa de Oro y en el mes que había hasta la carrera tuvo una neumonía que le impidió entrenar quince días. Dudamos si correr o no y al final decidimos hacerlo. Glauco ganó la Copa de Oro, pero ahí se acabó como caballo de carreras… Es de esas decisiones que se toman y que con el tiempo pesan… Fue una maravilla que su nieto Abdel también ganara la Copa de Oro, y fue una carrera muy buena, pero era un caballo de menos distancia. Estando a tope era formidable y creo que sus dos mejores carreras fueron el Hispanidad y el Blasco de sus tres años, en los que deja parados a caballos muy buenos y muy en forma. Parece que está transmitiendo mucha velocidad a sus hijos, y esto va a ser un factor muy interesante”.

Glauco (Cañizo), ganando la preparatoria de la Copa de Oro
(Foto de publicidad de El Soto).

En la madre del hoy semental en la Yeguada Torreduero confluyen la sangre de Come Hither-Rather con otra bien explotada también por el Duque de Alburquerque, la de YeovilYolanda, en este caso a través de Krone (Crystal Palace), madre de la propia Leonor de Guzmán y de El Ceremonioso (Glauco), El Hechizado (Epervier Bleu) o El Trastámara (Glauco). Es además la familia por otra rama de la estupenda Aspasia de Mileto (Hurricane Run), otro estandarte de los colores del Duque en los últimos tiempos, así como de Young Tiger (Tiger Hill), Guadalmedina (Zafonic), Checo (Pyrus), Dikta del Mar (Diktat) o Solow (Singspiel), uno de los últimos top racehorses de la factoría Wertheimer, que se dice pronto.

Abdel (Janacek), nieto de Glauco, gana la Copa de Oro
(Foto de Jesús de Miguel, publicada en la web de la Asociación de Criadores de Pura Sangre Inglés de España).

Además de Glauco (por cierto, uno de los dos únicos ejemplares que lograron derrotar en la pista al crack Vichisky, siendo el otro la ya citada Namanti, precisamente, en el debut a dos años del de la Marquesa de Santa Cruz de Paniagua), Rather tuvo a Gea como resultado del cruce con el buen fondista Electric (Blakeney). Gea, ganadora en su debut a dos años y de su reaparición a tres, ha sido una prolífica madre que ha puesto en pista a las bien recordadas Castalia (Cardoun), ganadora del Kutxa y del GP de San Sebastián, y Dirce (Mtoto), ganadora del Carudel. El Duque de Alburqueque ha dedicado a la reproducción a cinco de las hijas de Gea, entre ellas a las propias Castalia y Dirce, con una descendencia registrada hasta la fecha entre todas ellas de una treintena de elementos, y en la que por el momento ha dominado la mediocridad, salvo una excepción: la gran Friné, ya citada anteriormente. Friné está recibiendo las mejores oportunidades en la yeguada, y no solamente tiene al tres años Reventador, sino al dos años Thunderstone, por el prometedor Night of Thunder (Dubawi), vendido por 210.000 € el año pasado en Arqana y que está en entrenamiento en Inglaterra, y un yearling por Ribchester (Iffraaj). Es obligatorio esperar con ilusión que por aquí la línea siga expandiéndose con más elementos de éxito. El Duque explica que “Castalia tenía sus debilidades pero terminó siendo una yegua de carreras muy buena y Dirce pudo demostrar también su calidad, y sin embargo en la yeguada fue peor. Es una familia que nos ha proporcionado muchos descendientes y es verdad que o salen muy buenos o salen malos, pero no es que se transmita algún problema físico concreto. También es cierto que es una familia que no ha tenido mucha suerte, ya que algunos de los caballos que apuntaban ser buenos han sufrido episodios realmente desafortunados, bien en la pista, como Lampos (Diktat), bien en el prado”.     

Castalia, nieta de Rather y madre de Friné
(Foto de A Galopar).

El inbreeding sobre Rather

Osorio tiene también en activo, entre otras yeguas, a Escila (Diktat y Castalia) y a Livila (Manduro y Dirce), que corrieron ambas sin éxito alguno y que ya se han emparejado con Abdel. La primera tiene una dos años en entrenamiento en El Soto llamada Ourea y la segunda ha tenido esta primavera una hembra y vuelve a estar llena del imponente hijo de Dyhim Diamond. En ambos casos se produce en los cruces correspondientes un inédito y muy interesante inbreeding 4Sx4d sobre Rather, que busca reforzar la influencia positiva de la genética de esta yegua en las capacidades de los productos resultantes. “Sí, es un inbreeding bonito y curioso, y que está lo suficientemente lejos como para intentarlo. Hay muchas teorías sobre esto, ya se sabe, pero vamos a ver cómo funciona. Como decía antes, lo que más me gustaba de Rather era la velocidad que tenía para el origen clásico que portaba, y Abdel parece transmitir bastante velocidad también, pero hablamos de caballos y de orígenes muy versátiles y será interesante ver cómo funcionan estos cruces, que además llevan tanto de la casa”, dice Joanes Osorio.

La foal por Abdel y Livila (Foto: Torreduero)

Escila es hija de Diktat (Warning), cuyo enorme valor como abuelo materno está muy contrastado, mientras que el padre de Livila, Manduro (Monsun) fue un muy buen caballo de carreras que no está transmitiendo toda su calidad como padrillo, lo que nos hace pensar que puede hacerlo a través de sus hijas, como pasa tantas veces. Así que hay que darle un margen de confianza a ambas yeguas y estar expectantes. Estamos hablando de dos emparejamientos, los suyos con Abdel, a los que desde luego que habrá que prestar mucha atención, toda la que merece la posibilidad, muy deseada además, de que a través de ellos siga perdurando en el tiempo la sangre de aquella rosa que el Duque compró discretamente en la Venta de la Rubia, y por ende la de Come Hither, claro, la alazana de malas pulgas que en la yeguada le dio la razón a Antonio Blasco y que hoy sigue manteniendo su excelsa presencia en nuestras pistas como la gran matrona que al final fue. Son rosales en la casa de Alburquerque.

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