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Programa Made in Spain, cuarto año

Por 16 diciembre, 2020 No hay comentarios

De acuerdo con la directiva de la Unión Europea correspondiente, de todo el dinero que se destine en las competiciones hípicas a “ganancias” de los participantes, es decir a premios de cualquier tipo, se puede reservar para los caballos nacionales (y asimilados) un máximo del veinte por ciento. Esto es lo que en la actualidad se contempla y se permite en España. Se preguntarán ustedes por el caso francés y sus ricas primas, pero ese es otro cantar del que se puede hablar largo y tendido en otro momento. El veinte por ciento es lo que en nuestro caso se puede administrar a fecha de hoy y es en lo que hay que centrarse. Que no es poca cosa.

Tronío (Pyrus) supera a Sudáfrica (Caradak) y a Turandot (Abdel) en el último GP Nacional.
Foto: Rafa Lorente.

Ya se sabe que todo es grande o pequeño según con qué se compare. Hablando de las carreras españolas, la posible reserva del veinte por ciento del dinero que se destine a “ganancias” de los participantes, en razón de los criterios de protección, promoción y desarrollo del producto nacional, no es cuestión baladí, en contra de lo que quizás podría parecer. La actividad ganadera correspondiente está produciendo poco más de un centenar de pura-sangres al año y en los últimos ejercicios la relación con los importados en la competición ha bajado hasta ser ligeramente superior al uno contra cuatro, y todo contando con el efecto del circuito de carreras para nacionales que ha financiado el Ministerio de Agricultura en los últimos diez años. De modo que no, el veinte por ciento no es poco.

Debate eterno

Desde que yo puedo recordar sobre estas cosas se ha debatido si es mejor un circuito de este tipo, que en realidad acaba siendo un refugio para los nacionales, y sobre todo cuando no son competitivos, o es preferible destinar esos fondos a premiar a los mismos caballos pero en enfrentamiento abierto con los importados. Siempre he estado de este lado, pues creo que es más justo y más útil bonificar la calidad, esto es a los que pueden ganarles a todos y no solamente a los demás nacionales. Por otro lado, ya he señalado en otras ocasiones que estoy convencido de que ayudar a los criadores a producir más y mejores caballos para nuestras carreras es una obligación que se impone por muchos y variados motivos, y que además no hacerlo será un factor de empobrecimiento paulatino de este micro mundo.  ¿Qué hacer, pues?

Las maneras de incentivar lo que sea que haya que incentivar son siempre variadas, de modo que bienvenida sea siempre la imaginación. Pero como suele decirse, muchas cosas ya están inventadas y copiar no es ningún desdoro, ni mucho menos. Por muchos años escuché proclamas a favor de un sistema de primas, como ya las hubo hace muchos años y como las hay en Francia, pero también que la Administración no estaba por la labor de permitirlas porque suponen una diferenciación en el trato entre la producción ganadera de países de la Unión. Sin embargo, se trataba de buscar una vía, y la del Programa Made in Spain abrió ese camino en pruebas en Hipódromo de La Zarzuela. ¿Puede valer? Estoy seguro de que sí.

Este 2020 ha sido el cuarto año del Made in Spain, y miren qué números ha arrojado este proyecto en este tiempo:

PROGRAMA MADE IN SPAIN
AÑO DINERO A REPARTIR DINERO REPARTIDO %
2017 102.000 € 19.300 € 18,92%
2018 234.480 € 22.440 € 9,57%
2019 311.760 € 62.500 € 20,04%
2020 164.640 € 15.000 € 9,11%

En la primera columna tienen el dinero que se habría repartido entre los propietarios si los cuatro primeros clasificados de todas las carreras que formaban parte del Programa cada año hubieran sido nacidos y criados en España, o asimilados. En la segunda columna pueden ver el dinero que se repartió y en la tercera el porcentaje que este dinero supuso. Como ven, en el mejor de los casos el ochenta por ciento del dinero que se podría haber conseguido con los nacionales se quedó en la caja del hipódromo.

La reserva para los nacionales

Más. Miren ahora el dinero que HZ ha destinado en los últimos años a los premios de sus carreras (primera columna), el que se ha destinado sólo a los caballos nacionales (entre todas las carreras reservadas para ellos y el Programa Made in Spain) y finalmente el porcentaje que ha supuesto esta reserva de “ganancias” para los nacionales sobre el total: 

CARRERAS DE NACIONALES Y MADE IN SPAIN
AÑO TOTAL DINERO REPARTIDO PARA NACIONALES % SOBRE EL TOTAL HZ
2017 3.520.400 € 248.800 € 7,06%
2018 3.613.640 € 251.940 € 6,97%
2019 3.724.250 € 292.000 € 7,84%
2020 2.466.600 € 122.100 € 4,95%

El año que más dinero se ha invertido en la reserva para los nacionales (2019) ha supuesto el 7,84% del total. Es decir, que hasta ese veinte por ciento que permite la directiva de la UE hay un trecho muy grande.

Un gran margen de crecimiento

¿Qué significa esto? En primer lugar que el margen de crecimiento de la bolsa reservada a los nacionales es enorme. Tanto, que incluso permitiría introducir primas directas al criador. ¿Se imaginan volver a que cuando en determinadas carreras gane un producto nacional hagan caja los responsables de este y también su criador? ¿Los incentivos que esto podría suponer? Y por otro lado, atendiendo al primero de los cuadros, dado que en este momento los nacionales solo consiguen entre el nueve y el veinte por ciento del dinero que hay para el Made in Spain, el margen temporal que existe de explotación del sistema mientras crece el volumen de la cría local también es grande. Es decir, que reinventando con un consenso el sistema de premios, y dejando solo vivas las carreras nacionales que lo merecen (las cinco o seis tradicionales e importantes), podría fortalecerse un sistema de primas sostenible en toda España, de modo que cuando ganara un nacional una carrera de las incluidas en el circuito ingresarían más dinero el propietario, el jockey y el entrenador, cobraría también el criador y además esto podría alargarse por muchos años, mientras crece la producción, y sin que los hipódromos tuvieran que destinar a las partidas de premios más dinero del que tengan previsto.

Una vez más, cualquier planteamiento de este tipo pasa por que todas las partes de las carreras consideren que hay que ayudar a la cría nacional, que es lo que siempre me ha parecido. A partir de ahí, querer es poder.

(Artículo publicado en el número 1.002 de la revista A Galopar, de 10 de diciembre de 2020).

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