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Macarella y el ciclo cinco estrellas

Por 11 mayo, 2019 mayo 30th, 2020 No hay comentarios
Cigalera
Macarella (Shamardal), madre de Cigalera (Elusive City) y Marieta (Siyouni)

No recuerdo si fue a finales del año 2012 o a comienzos de 2013, pero sí que ya era de dominio público que Mauri Delcher abandonaría el hipódromo de La Zarzuela para establecerse con toda su cuadra en Chantilly. Coincidí con él en la pista, una mañana que no era muy fría, y mientras As de Trébol (Tapit) caminaba en círculos a nuestro alrededor, tranquilo, comenzamos una charla precisamente hablando de la venta del tordo de los hermanos Maldonado, a la República Dominicana o a Venezuela, que este detalle tampoco lo tengo muy claro en la cabeza. Seguro de la conveniencia del paso que iba a dar, Mauri me explicó que aunque en aquel momento estuviera empezando una nueva etapa para el hipódromo de Madrid, para él se había terminado otra y necesitaba emprender la aventura parisina porque tenía la edad perfecta para hacerlo y porque no quería que pudiera llegar un día en el que se preguntara “¿por qué no lo intenté?”. Esa mañana, poco antes de despedirnos, Mauricio me recomendó que, en mi calidad de director de Carreras de HZ, cuidara de sus propietarios aunque se llevaran sus caballos a Francia, ya que estaba convencido de que “en un par de años” casi todos volverían a tener ejemplares en España porque les encantaba correr en Madrid. Y me citó concretamente a José María Maldonado. Cuadra Mediterráneo.

En la lista de efectivos que en aquellos momentos estaban a cargo del genio, larga lista, había una potra sin nombre, apuntada como “Anbella 2011”, que había sido adquirida en Tattersalls un año antes, aún como foal, por José Hormaeche, a quien José María Maldonado había encargado que le buscara un potro o una potra con buenas expectativas. Esta era una hija del excelente Shamardal (Giant’s Causeway) y de una ganadora de Listed en Francia que ya había puesto en pista a sus tres primeros hijos, los tres ganadores y uno de ellos colocado en Listed. Con todo, quizá lo más interesante de esta madre, Anbella, era que pertenecía a una familia de calidad y sobre todo que tenía dos hermanos, dos, ganadores de Gr 1: la estupenda Satwa Queen (Muhtathir) y Spadoun (Kaldoun), que había ganado el Criterium de Saint Cloud (Gr 1) para el tándem español formado por el preparador Carlos Laffón y el propietario José González (cuadra Asturias). Por lo demás, la elección de Hormaeche combinaba en su pedigree corrientes de sangre norteamericanas con otras de refinados y clásicos nombres europeos, con un bonito imbreeding 5Sx4D sobre Riverman (Never Bend), el inolvidable negrillo de los Wertheimer, a través de una hija y de un hijo (Irish River), y con la doble presencia de rigor de Northern Dancer (Neartic), a través de dos herencias diferentes, las de Storm Bird y de Lyphard. Mucha velocidad y mucha clase en sus venas.

Cigalera

Y esta hija de Shamardal y de Anbella se fue con Mauri a París en la primavera de 2013 y ya bautizada como Macarella debutó al final del año en Chantilly, y en un lote de quince fue segunda de una potra que luego fue colocada de Listed y dejó a su grupa a una ganadora en este mismo nivel. Al año siguiente reapareció en un maiden sobre 1.200 metros en Fontainebleau y ganó por la mínima batiendo a una hija de Dubawi (Dubai Millennium). Esto fue en marzo y desde luego que Macarella había despertado la ilusión de su propietario, como él quería cuando encargó la compra de un foal dos años antes. Sin embargo, en abril corrió dos carreras, siendo última lejos en la primera de ellas y séptima de diez en la otra. La desconcertante vida deportiva de la potranca concluyó a finales de mayo, con un penúltimo puesto que la catapultó a la yeguada por la buena consideración que Mauri siempre tuvo de ella. A la primavera siguiente fue cubierta por Elusive City (Elusive Quality) y un año más tarde nació Cigalera. El motivo de este texto.

Cigalera
Cigalera, ganando en su debut en febrero de 2019.

Mauri Delcher suma muchas glorias, y dos Grupos 1, en Royal Ascot y en el meeting del Arco. ¿Por qué es tan importante esta Cigalera? Pues tiene la importancia de ser el más reciente black type del genio madrileño, su enésima negrita, conquistada con un segundo en Listed en marzo después de un debut con victoria en febrero y un tercer puesto dos semanas más tarde. El pasado jueves logró un magnífico tercer puesto en el Prix Texanita (Gr.3 de Maisons-Laffitte en 1.200 metros) y ahora todas las posibilidades están abiertas para ella. Esto ya es mucho, pero más porque después de unos años de adaptación a la competición y a la competencia francesa, una travesía del desierto que seguramente no fue fácil, Cigalera es parte de la confirmación de Mauri en Chantilly después de un gran despertar en 2018, año en el que prácticamente dobló el número de victorias del año anterior (17 por 31) y pasó de sumar 603.015 € en premios y primas a 1.384.680. ¿Cómo será 2019? Pues ya veremos, pero ha arrancado en la línea de 2018, así que podría ser el de su explosión y ojalá que sea el que lleve a su patio a una de las cuadras realmente potentes, que si tuvieran “ojeadores” como los clubes de fútbol ya estarían peleándose por dejarle al español un buen lote de ejemplares.

Con todo lo anterior, Cigalera cierra el hermoso ciclo cinco estrellas de las carreras para José María Maldonado, un propietario diez que conoce lo que es tener caballos de stakes, y también hacer buenas operaciones con ellos, pero que con esta potra está viviendo otra experiencia, y emocionalmente seguro que mucho más plena: compró a Macarella de foal, la recrió, corrió con ella y ganó, la mandó a la yeguada y el primero de sus hijos, también con sus colores, ha ganado y se ha instalado en el nivel pattern races. Andar por esas latitudes es un triunfo total. Porque tener un caballo de estos niveles es un sueño que varios propietarios españoles han conquistado, pero hacerlo también en calidad de criador no dobla la satisfacción, sino que la eleva al cuadrado. O al cubo.

Favaritx
Favaritx (2018), por Shalaa y Macarella, de foal.

Lógico es que Macarella merezca todos los mimos de su propietario, que no ha escatimado con ella. A Cigalera le sigue otra potra, una dos años llamada Marieta que es hija, nada más y nada menos, que del crack Siyouni, con factor Pivotal (vídeo de arriba). ¿Cuánto vales, querida Marieta? Pero es que después viene el primer y único macho de la yegua, un yearling por el cotizado sprinter Shalaa (Invincible Spirit), y hace poco Macarella trajo al mundo a otra potra, en este caso por Dabirsim (Hat Trick), para ser cubierta sin solución de continuidad (y ya escaneada como llena) de una de las más rutilantes incorporaciones de este año a la oferta de sementales europeos y por supuesto al roaster del Dallham Hall Stud de Darley: Cracksman (Frankel). Perfiles y cruces dispares. Pero el cielo es el límite.

Vaya un aplauso por los propietarios españoles que desde esta modesta competición nuestra son capaces de alzarse a lo más alto, admirables en el sentido estricto y literal de la palabra. Y vaya también por la cuadra Mediterráneo de José María Maldonado, que compite a todos los niveles porque es un hombre atrapado por el espíritu más puro de este deporte, e igual que está en esas cuitas con Mauri en París desde que acompañó al genio en su mudanza de 2013, prácticamente nunca ha dejado de estar en las carreras españolas, incluso con cuatro entrenadores diferentes. Porque como me dijo Mauri aquella mañana, le encanta correr en Madrid. Y desde luego que a Madrid le encanta tener propietarios como él. No hay duda.



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