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«Fashion» Kingman

Por 16 mayo, 2019 noviembre 15th, 2019 No hay comentarios
Kingman en Juddmonte

Ya el año pasado varios de los integrantes de la primera potrada de Kingman (Invincible Spirit) pusieron al magnífico caballo de Khalid Abdullah en el centro de todas las miradas en la industria europea del PSI. Encabezados por Calyx, ganador más que convincente del Coventry St. (Gr 2) en Royal Ascot, los primeros dos años de Kingman encendieron todas las luces verdes en las más potentes escuderías, que si ya desde el retiro del que fue un excelente corredor le habían apoyado en sus primeras armas como reproductor, decididamente confirmaron sus expectativas para lanzarse de cabeza a asegurarse su sangre. Después de cobrar un fee de 55.000 libras esterlinas en sus primeros cuatro años de ejercicio en Banstead Manor, Juddmonte elevó en 2019 el canon nada menos que un 36 %, hasta las 75.000 libras, una cifra que si las cosas siguen transcurriendo como en el inicio de la presente temporada de primavera, bien podría subir de nuevo de manera sensible para el año que viene.

La docena de ganadores de Kingman en lo que va de año, incluido el dos años Full Authority, que apunta también al Coventry, han transmitido en general unas sensaciones extraordinarias. El invierno transcurrió con la repetición del mantra “son buenos pero delicados”, pero ahora que sean más o menos delicados empieza a ser menos relevante porque lo que se está viendo en la producción del gran millero que fue a las órdenes de John Gosden es capacidad, velocidad, clase y chispa. Ese siempre buscado turn of foot, que tanto se echa en falta por ejemplo en el grueso de la producción del admirado Frankel (Galileo), es común en los hijos de Kingman y esto ha disparado las expectativas de criadores, propietarios y aficionados. Indudablemente, el nombre de Kingman se asocia ya a calidad, así que las cartas sobre el mercado ya están tiradas.

Por el momento han corrido 83 de los 230 hijos que tiene Kingman en edad de correr, un 36 % que ahora mismo es un tanto engañoso porque la segunda potrada está dando ahora sus primeros pasos y en realidad los números brutos prácticamente reflejan lo que ha hecho la primera generación, y esta ponderación necesaria pone sin duda en valor el 17 % bruto de ganadores (39) sobre foals y el 3 % de ganadores black type (6 por el momento). A estas alturas, esos porcentajes puestos en realidad son prácticamente del doble, y son altísimos. De sementalazo de primer nivel. Un poco mejores que los que arroja actualmente, por poner un ejemplo, otro primerizo estelar como No Nay Never (Scat Daddy), aunque este cubrió en su primer año yeguas de peor calidad cuya producción anterior ha mejorado mucho más, lo cual es lógico porque es mucho más difícil mejorar a las mejores, valga la redundancia.

La cuestión es que los múltiples ganadores de Kingman en las últimas semanas han llamado mucho la atención, y hay que reconocer que las maneras de algunos de ellos vaticinan cosas importantes a corto o medio plazo. Pero han sido los triunfos de Persian King, Calyx y Nausha en las últimas semanas los que han puesto el nombre del semental de Juddmonte en todas las tertulias. El primero se convirtió en el primer ganador clásico de su padre, arrasando en la Poule d’Essai des Poulains de Longchamp; el segundo, que no corría desde Royal Ascot, reapareció asombrando a propios y extraños en Gr. 3 sobre el sprint; y la tercera tiró de corazón para imponerse por la mínima en el Musidora (Gr. 3) de York, sobre 2.100 metros. Son nietos maternos de Dylan Thomas (Danehill), Observatory (Distant View) y Galileo (Sadler’s Wells), así que no se vislumbra patrón de momento que haya que repetir hasta la saciedad, como hace la industria cuando lo encuentra. De momento Kingman combina muy bien con muchas líneas, parece agradecer la suma de Mr Prospector (Raise a Native) o Roberto (Hail to Reason), y ya hemos tomado nota del éxito de la aportación en madre de Diesis (Sharpen Up), propio hermano de Kris, abuelo materno de Invincible Spirit (Green Desert), el padre de la criatura.

Queda mucho por ver, lo más importante si todo lo que se ha visto hasta ahora es una pequeña muestra de lo que vendrá en los próximos años, o simplemente ha sido mera casualidad, que no parece. De momento, el nombre de Kingman ha puesto al rojo vivo la cotización de valores en la particular Bolsa de la cría del PSI. Y sólo nos queda recordar cuando lo vimos en acción en la única derrota de su vida (en ocho salidas), en aquellas 2.000 Guineas en las que perdió ante Night of Thunder (Dubawi) y Gosden, enfurecido, culpó de que su pupilo mordiera el polvo a la vertiginosa estrategia puntera de nuestro Noozhoh Canarias (Caradak), que por cierto estuvo solamente a tres cuerpos y medio del que hoy es el semental de moda en Europa. Y es que repasar lo que estuvo por delante y por detrás en aquella carrera cada vez pone más los pelos de punta pensando en Noozhoh… y en lo que nos debe dar. ¿Será nuestro propio Kingman?

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