Velocidad

El valor del talento para elegir caballos

Nuestro Hipódromo, tan pequeñito y tan pobre, ha disfrutado a lo largo de su historia de fortalezas casi impensables que en momentos críticos lo han mantenido en pie, o que han posibilitado cosas que teóricamente no deberían estar a su alcance. Esas fortalezas, históricas, han tenido casi siempre nombres y apellidos. Hablamos pues de personas, y en este caso concreto quiero referirme a un grupo reducido, muy selecto, de gente sabia y con un radar finísimo para identificar a los caballos con calidad. Dicen que el hambre agudiza el ingenio y un poco de esto debe de haber en lo que ha pasado históricamente en nuestro Hipódromo, que careciendo de medios, siendo en todo momento de una categoría inferior, ha generado un número de caballos de calidad probablemente desproporcionado.

Rafa Rojano (Stamina), inspeccionando un potro de Torreduero en la última subasta Acpsie.

Podríamos pensar, por ejemplo, en algunos propietarios y criadores del pasado, archiconocidos, que acumularon éxitos fantásticos dentro y fuera de España y que tantos capítulos de gloria escribieron en nuestra bonita historia carrerista. Pero no. Hoy me refiero a otras personas con perfiles distantes de los anteriores. Me viene a la cabeza, por ejemplo, el nombre de Alejandro Calonge, un hombre de exhibió un ojo clínico impresionante en sus fantásticos tiempos de propietario y que puede presumir de un índice de acierto superlativo en sus compras. Me acuerdo también de Tato Figueroa, igualmente famoso en el mundillo por su clarividencia. Pienso, por supuesto, en Chema Santa-Cecilia, un oficial en la sala, o en Asier Melara, cuyo más reciente descubrimiento es The Way of Bonnie, que tan buena sensación causó en el Premio Rheffíssimo. Y en Javier Aznar, cómo no, cuyo criterio creo que nunca ha sido suficientemente ponderado, supongo que por su gusto por la extrema discreción, a pesar de haber acumulado en su hoja de méritos un ramillete de nombres de primerísima línea que además todavía no debe darse por cerrado, ya que él sigue en activo y acertando, y que se lo pregunten al gran propietario y criador George Strawbridge, que disfruta ahora de ese diamante llamado Suesa (Night of Thunder), doble ganadora de Grupo en 2021, candidata a lucir en Royal Ascot, que el propio Aznar recrió tras adquirir de foal y que el año pasado le ofreció dos triunfos en sendas salidas en Francia, la segunda en Listed, a los colores blanquiamarillos de Bering en Francia.

Paco Bernal (Outsider Bloodstock), firmando la compra de Reina Madre en Goffs.

Quiero decir que en España, a pesar de que las carreras son un deporte casi insignificante, siempre hemos tenido la suerte de contar con gente con una sabiduría más propia de la primera división de esto, personas que en un momento como el actual, en el que debatimos sobre cómo levantar la calidad caída de nuestra cabaña, deberían ser mucho más importantes, porque aportan valor y mejoran cualquier proyecto, de cuadra o de cría. Así, por ejemplo, los hechos demuestran que el talento de Rafa Rojano (Stamina)  y de Paco Bernal (Outsider Bloodstock) es hoy por hoy un activo muy relevante de nuestras carreras, y a mi parecer los servicios de ambos están claramente infrautilizados. A veces, incluso, tengo la sensación de que Paco y Rafa están menos considerados en nuestro país que en otros, ya que puedo dar fe del respeto que gente de primerísimo nivel de Francia, Inglaterra e Irlanda tiene por ellos. Creo, además, que su aportación puede ser muy valiosa no solamente en un sentido comercial, sino que debería aprovecharse también para mejorar técnicamente nuestra competición y el criterio con el que se hagan las cosas. Cuando propongo un debate para definir una visión moderna para nuestras carreras pienso que su participación sería crucial, porque están al día de lo que se cuece en todas partes, conocen las últimas tendencias y tienen una perspectiva aventajada del espectáculo, del deporte y del negocio.

En fin, en España quien más y quien menos cree que está cualificado para elegir un caballo de carreras, pero luego los hechos son los que son. Hace falta mucha humildad, lo entiendo, pero… “zapatero, a tus zapatos”. Todo lo demás es conceder ventaja. Los que se dedican a esto tienen el mismo software que cualquier “amateur” pueda contratar, pero además siempre tendrán más conocimiento, más información, más contactos, más experiencia y manejarán más variables. Como en todo, contar con los que más saben marca la diferencia, y en nuestras carreras hay que ponerlo de moda.

(Artículo publicado en el número 1.123 de la revista A Galopar, del 25 de mayo de 2021. Editado con actualización para la versión de nuestra blog).

Suesa, comprada y recriada por la cuadra Bering, vendida a George Strawbridge y reciente ganadora de Grupo. (Foto cedida por Javier Aznar)

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