Fondo

Doce claves en el ansiado arranque de la competición mayor de nuestras carreras

La jornada inaugural de la temporada de Primavera del hipódromo de La Zarzuela siempre tiene un sabor propio y muy especial para todos los aficionados, para los profesionales de las carreras y para los propietarios de los caballos, no cabe duda. Supone el reencuentro con la competición mayor, por un lado, y la renovación de un sinfín de ilusiones, por otro. No es cuestión de abundar en esta realidad, tan conocida y tan experimentada por todos, sino de pensar juntos en lo que nos espera. Son instantes para relamerse. Porque da igual cuántos años de carreras acumule uno en la mochila, que la excitación no decae. El primer domingo de marzo es como una vuelta a esa vida interior que cada cual siente como Dios le da a entender y que en muchísimos casos es razón para todo lo demás. Desde hace décadas, el día del Opcional es para un servidor una especie de regreso de los sentidos a un montón de emociones lejanas, de aquellas primeras ocasiones en las que todo se idealizaba, y que de manera sorprendente nunca se van del todo porque se recuperan en este momento de la misma forma que los árboles, de pronto, se visten del color de sus flores para que no nos olvidemos de lo que ha de venir. No es fácil de explicar, pero lo cierto es que la primavera climatológica empieza el 1 de marzo, la astronómica el 21 y la de la ropa cuando se le ocurre a El Corte Inglés, pero la de verdad, la fetén-fetén, la mía, arranca el día que se corre el Hándicap Opcional, a cuyo ganador no le vuelvas a apostar. O sí. Hablemos de lo que se avecina.

Galopes de la víspera de la inauguración de la temporada. Foto: Rafa Lorente.

Los hipódromos

Las cinco jornadas ofrecidas por HZ por el cese temporal de la actividad del Gran Hipódromo de Andalucía Javier Piñar pertenecen ya a otra vida. Madrid ha vuelto a hacer una cobertura necesaria ante una coyuntura difícil, de la misma forma que desde la próxima semana San Sebastián va a dar el callo otra vez y que Pineda estuvo ahí el Día de Andalucía para que no se pierdan las carreras que por desgracia no han podido celebrarse en el arranque del año en Dos Hermanas. La extrema solidaridad que vienen exhibiendo las sociedades organizadoras desde hace siete u ocho años permanece intacta y esta es una fortuna para todos e incluso un patrimonio intangible del que mucha gente no es consciente. Dos Hermanas volverá al circuito pronto y seguro que lo van a celebrar incluso sus detractores. Las cosas no se valoran en su justa medida hasta que se pierden.

El cambio

Pasamos de la fibra a la hierba. Entramos en la temporada mayor. Vamos de la media de seis caballos y pico por carrera a la media de once que a veces se raya en el inicio del meeting primaveral, y que este año se redondea perfectamente con un programa de apertura estupendo que, además, mantiene un año más la solera de sus premios Pablo Font, Fernán Núñez, Luis de Goyeneche y Peña Ramiro, a los que en esta ocasión se ha sumado el homenaje obligado a Conchita Mínguez. Dejamos atrás la siempre larga travesía del invierno y se hace la luz. Las carreras se tiñen de verde. Subimos de la Segunda a la Primera división.

La pista de HZ, preparada para los duelos.

El Programa

Con algunos cambios de criterio que no comparto, mantiene los trazos fundamentales y se puede decir que en general, en cuanto a la zona de calidad, sigue cuidando la esencia debida a nuestra tradición, construida, no se olvide, sobre la planificación de la exigencia para hacer buena la selección. Para mí, lo confieso, las carreras pasan a ser un producto sucedáneo cuando no sirven para comprobar cuáles son los pura-sangres más veloces. Son carreras con caballos. Otra cosa. Deberíamos recuperar esta perspectiva y ojalá que pudiéramos reiniciar la vertebración de la industria pensando en la cría para poder rehabilitar la cadena de valor completa, imprescindible para dar sentido a todo, generar mercado y soportar las penurias con otra fortaleza. El programa de carreras es la base de todo pues da forma a la cabaña, limita o da rienda suelta al espectáculo, juega un papel principal en la posibilidad de rentabilizar en lo posible las inversiones (de propietarios y de las sociedades organizadoras) y, por supuesto, ordena con sentido la competición en cada momento. Por eso, manteniendo lo que ha de protegerse, el programa debe estar vivo y ser cambiante, más allá de que permita ensayos lógicos. Y como estamos en un mundo en profundo proceso de cambio y se están produciendo movimientos tectónicos en la industria global, hay que estar al día. El programa en España nunca ha sido perfecto y no lo va a ser mientras las variables principales se mantengan (entre 720 y 750 caballos para 420-440 carreras), ya que no es posible cubrir todos los espectros de la competición y dar las oportunidades necesarias durante el año a todos los tipos de caballos. Las críticas más recurrentes suelen ser interesadas y se deben en muchos casos a la ignorancia de esta realidad. El resto, a posibles imperfecciones coyunturales. En los últimos meses se ha insistido más en desequilibrios, incoherencias , riesgos y lagunas, y por todo ello, y considerando que las carreras viven ahora un momento propicio para el debate y el encuentro, dentro del complicadísimo marco en el que se desenvuelven siempre, se me antoja que el Jockey Club debería promover por fin la creación de una mesa de trabajo interdisciplinar –no multidisciplinar– para aunar criterios y buscar entre todos los agentes de nuestro deporte el mayor consenso posible sobre los aspectos que tienen que ver con el programa de carreras, cuidando los intereses de todos, que es lo más difícil. Por cierto que, con el respeto que me merecen todas las opiniones, me van a permitir que siga refiriéndome a las carreras como deporte. Si así son consideradas en Inglaterra, para mí no hay más debate. Un deporte que obviamente es un (maravilloso) espectáculo público. Se entiende, por otro lado, el recorte en los premios en este dificilísimo momento para todo el país, aunque es evidente que cada cual aplicaría los recortes con su propio criterio. Confiemos en que pronto se recuperen las mejores dotaciones y el viaje que se había emprendido con determinadas carreras. No hay motivos para pensar que no vaya a ser así, ya que se está haciendo visible un gran esfuerzo por dar una continuidad a lo emprendido anteriormente, incluyendo el criterio de buscar «adornos» que puedan tener su repercusión. En cualquier caso es maravilloso que nuestra competición siga en pie a pesar de esta crisis del ocio que sufrimos por culpa de la maldita pandemia. En este punto haré un paréntesis, ya que en los últimos días algunas personas me han preguntado si el amigo Carlos Moyano se referiría a los anteriores presidentes de HZ y de la Asociación de Hipódromos, Faina Zurita y Carlos Rodulfo, cuando decía en un artículo algo así como que es mejor no pensar qué estaría pasando con las carreras en la demoníaca situación que vivimos si al frente de todo estuvieran otros dirigentes, y por zanjar el asunto les diré a los interesados que estoy seguro de que no es así, de ninguna manera, ya que Moyano fue un gran colaborador de aquel equipo, muy leal aliado en los momentos más complicados, y me consta que durante años defendió a ultranza los esfuerzos realizados en foros muy complicados, todo lo cual se le agradece, por supuesto. Así que no, a mi parecer seguro que Carlos se refería a equipos anteriores, con los que tuvo peor sintonía, o a otros que pudiera haber por decisión política, formados por tecnócratas no relacionados con las carreras. No hay más.

Hándicaps y “maidens”

En los últimos años se bajó en nuestro programa de una cuota del 46% de las carreras para los hándicaps (2010) a algo menos del 42% (2018), que subió al 44% otra vez en 2019 y se quedó por debajo del 41% en 2020. Este año ya se verá en qué queda la cosa cuando vayan apareciendo programas, pero lo que ya ha publicado Madrid (invierno, primavera y verano) nos lleva a un 42,45% de hándicaps sobre carreras totales, mientras que en maidens para tres años hemos ido subiendo poco a poco desde un 8% a algo menos del 12% en 2018 y 2019, que es en lo que estamos en lo presentado por Madrid hasta el verano (11,17%). Es estratégicamente importante no abandonar esta tendencia, sin acelerar más de la cuenta, para que crezcan aún más los maidens y las carreras de condición y baje el peso específico del hándicap un poco más, que es camino para la mejora cualitativa de la cabaña y su renovación.     

Los sábados

En junio, con los grandes premios más importantes, volveremos a ensayar las jornadas de tarde en sábado. Es cierto que en años anteriores esta fórmula no funcionó como era deseable pero aplaudo la valentía de perseverar porque sigo pensando que es una alternativa muy interesante por muchísimos factores. Ojalá vaya fenomenal. También se ha optado por unir grandes carreras en las mismas jornadas (las Poules o Derby y Oaks). También se ensayó esto en su momento con resultado neutro. Veremos esta vez.

Regulación

Siempre se habla de ella. No recuerdo tiempo en el que no fuera discutida. Uno abre un ejemplar de El Jockey de 1969 o de Recta Final de 1989 y comprueba que, como pasa con el programa y con la problemática general que nos afecta, la crítica es recurrente y se mantiene en el tiempo, en la mayoría de las ocasiones, también hay que decirlo, dando por buenas informaciones que no lo son, o dando por hecho responsabilidades que no corresponden. Pero da igual, esto seguirá siendo así porque el árbitro siempre es objeto de críticas, y más en unos tiempos en los que el cinismo ha crecido tanto, en la política, en el fútbol y en cualquier ámbito del que hablemos. En cualquier caso, sí que es importante pensar de forma particular en la necesaria renovación progresiva de los cargos hípicos, pues aquí sí que hay escasa cantera. Esta semana, desgraciadamente, ha fallecido un comisario tan serio como Alfredo Pérez de Quesada (QEPD), y en estos momentos preocupa pensar que hay muy poca gente dispuesta a ocupar cargos hípicos o a ser handicappers, y esto es algo que convendrá abordar con seriedad para garantizar relevos a pesar de los pocos recursos que genera la industria, insuficientes también para promover el reciclaje de los que ya están y darles la posibilidad de ser cada vez mejores, que esta es otra. Este es un problema que merece su atención.

Danko (Australia), uno de los líderes de la generación de 2018. Foto: Rafa Lorente.

Handicappers

Lo que hacen es dificilísimo. Nunca podrán acercarse a la infalibilidad y siempre estarán sometidos a la presión e incluso, lamentablemente, a la desconsideración (de parte) de unos y de otros. Para mí son admirables y lo hacen muy bien con los medios que tienen y en el contexto en el que trabajan, y me resulta divertido comprobar cuántas veces la pista les da la razón después de determinadas quejas de los responsables de tal o cual caballo. Sabemos que estamos en unas carreras de caballos de categoría inferior a nivel internacional pero demandamos orgánica, regulación, cargos hípicos y handicappers de primera, y esto es quimérico. Debemos ser exigentes pero coherentes. Los handicappers, en fin, acaban de aplicar una nueva descompresión en su escala de valores que a partir de ahora, de este inicio de la temporada, se pondrá a prueba. Como tablista estoy muy interesado en comprobar los resultados de esta nueva descompresión, que en un principio me ha parecido un poco peligrosa al haberse diseñado por tramos entre los cuales hay diferencias entre sujetos. Veremos a ver. El supervisor de nuestro cuerpo de handicappers, Phil Smith, consultor para estos asuntos de la IFHA después de jubilarse como handicapper-jefe de la BHA, considera que lo hacen muy bien pero cree que podrían ser un poquito más valientes y me consta que ha sugerido la creación de un blog en el que se expliquen cosas. Creo que esto sería muy bueno, como lo sería que pudiéramos ver, en diferido en un primer paso, cosas de las que pasan en el cuarto de comisarios, que para eso hay una cámara en la estancia. Esta transparencia en los tiempos que corren es ya imprescindible, siempre a mi juicio modesto, por supuesto.       

Caballos

Todos tenemos en la cabeza nuestros favoritos y nuestras esperanzas. Lógicamente se han producido algunas retiradas importantes, pero también se han hecho fichajes muy interesantes que estamos deseando ver en acción y observamos en las inscripciones de los grandes premios nombres que a priori resultan muy atractivos. Con todo, la mayoría de los líderes de 2021 siguen en activo: Great Prospector (Elzaam), Fintas (Lope de Vega) o El Guanche (Power) en las distancias cortas; Amedeo Modigliani (Galileo) y Rodaballo (Lope de Vega) en la milla; Noray (Naaqoos) o Atty Persse (Frankel) en la media distancia; y Tarantela (Camelot), Navia (Lope de Vega) o Emín (Camelot) en la milla y media y más. Llama poderosamente la atención en la lista de caballos in training que publica A Galopar la presencia de Hipodamo de Mileto (Falco), también en la lista del JCE, igual que la de Putumayo (Myboycharlie). La recuperación de estos caballos sería una sorpresa súper agradable, igual que todos esperamos la del citado Amedeo Modigliani (Galileo) o la vuelta a sus mejores valores de Oriental (Smart Strike), por poner algunos ejemplos. Apostaría ahora, en fin, por un año más competitivo y con más alternativas en todo tipo de pruebas. De la generación de 2018 tenemos a Domi Go (Ivawood), Danko (Australia), Red Light (Morandi), Adaaylight Dancer (Adaay) y Fosforescencia (Footstepsinthesand) como valores más sólidos después de la marcha a Francia de Reina Madre (Kingman), que después de su brillante presentación en el Carlos Sobrino terminó su campaña casi ultrajada por culpa de una errática sucesión de decisiones de su propietario respecto a sus siguientes salidas. Hemos visto, no obstante, numerosos chispazos de calidad en otros muchos potros y diría que a estas alturas no está todo el pescado vendido, ni mucho menos, y que incluso podemos tener por delante la mejor generación en mucho tiempo (aunque al final de la primavera, probablemente, se dirá que es malísima, más que nada porque es la costumbre y lo que sirve para significarse). Parece a estas alturas que podrían destacar de nuevo las hembras, sobre todo las milleras, pero hay que esperar, lógicamente. Ha habido destellos, insisto, para esperar apariciones de altura. Es llamativo, por otra parte, que haya bajado el número de tres años, que podría considerarse normal porque es lo que toca en un momento de crisis, y sin embargo no lo haya hecho el de dos años. La potrada de 2019 es algo más numerosa que la anterior a estas alturas y es otro signo con el que me quedo. Veremos entre ellos a los primeros hijos de Noozhoh Canarias (Caradak) y de Kool Kompany (Jeremy), y ya es suficiente para desear la llegada del Primer Paso… En este punto conectamos con uno de los criterios defendidos antes, y es la propuesta de la creación de una mesa de trabajo a instancias del comité técnico del JCE y con la participación de los diferentes agentes de la industria para marcar objetivos generales de la programación, particularmente en lo que toca a los dos años, pensando en la renovación necesaria de la cabaña, más rápida y con más calidad, en la cría y en la creación de un mercado más ancho para los potros en España. En los últimos años se ha mantenido el número de carreras para los potrillos a pesar de bajar el partant medio, se han incrementado de forma notable las dotaciones y se ha creado el programa Made in Spain de bonificaciones a los nacionales, y este dato de que este año hay más dos años que en 2020 por fin agradece esos esfuerzos, aunque es evidente que hay que poner más carne en el asador para alcanzar los objetivos deseados y convenientes, y en este sentido me parece importante acordar un refuerzo y una reordenación en el programa para los dos años desde el mismísimo principio y con protagonismo de los diferentes hipódromos, ya que, por ejemplo, sería vital que San Sebastián regresara a una oferta más generosa y potente para los de la generación precoz, del mismo modo que sería estupendo que se recuperaran carreras que se perdieron en otros hipódromos, incluso en Sanlúcar.  

Pronto veremos el hipódromo lleno. Foto: HZ

Propietarios

Las tres cuadras más potentes siguen siendo las de Íñigo Gómez-Pineda (Yeguada Rocío, campeona de 2020), Pedro Mateos (Marqués de Miraflores de San Antonio) y Antonio García Ferrer (Yeguada AGF), y las tres se han reforzado de forma notable para este año, diría que especialmente la de Mateos, con un lote de siete-ocho ejemplares que vienen con bonitas credenciales de fuera y que pueden dar mucho juego, como podría ser el caso de Crossed Baton (Dansili), conocido por haber sido compañero de trabajos de la gran Enable (Nathaniel). Con todo, entre los caballos que tiene en entrenamiento en España (más de una docena), con varios potros que apuntaron alto a dos años, más los que puedan venir de París, la cuadra Mediterráneo de José María Maldonado encara un año de altas pretensiones, y por el camino va Anthony Forde, que vuelve a residir en Madrid y ha subido ya su cuadra hasta los ocho caballos con Paquito Rodríguez, amén de lo que pueda traer desde Francia para carreras concretas. Otra novedad importante será la entrada en juego de la cuadra Loughtown Stud de Felipe Hinojosa, que ha decidido cambiar la política de criador comercial por ser más propietario que nunca y juega con orígenes siempre importantes. Además de todo lo anterior, hay numerosas cuadras pequeñas, en cuanto a volumen de efectivos, que han adquirido caballos y yeguas muy interesantes, entre los cuales, sin lugar a dudas, varios van a ser muy competitivos.

Preparadores

Guillermo Arizkorreta, campeón los últimos nueve años, comienza el ejercicio con 83 ejemplares, más que nunca, y lógicamente hay que esperar que vuelva a ser uno de los protagonistas de 2021. No obstante será la primera campaña completa, con planificación incluida, de los proyectos de Christian Delcher con la cuadra Marqués de Miraflores y de Enrique León en el nuevo centro de entrenamiento de Milagro. Ambos parten con casi una treintena de ejemplares, con patios reforzados, y habrá que ver cuánto tienen que decir, pero es seguro que van a aumentar la competitividad como parece que va a hacer también Mauri Delcher, a la vista de su declaración de intenciones, inscribiendo trece caballos de calidad en los grandes premios de la primavera. Además de todo esto, y contando con los ya asentados, tenemos que estar pendientes del continuado proceso de renovación del plantel de entrenadores, con gente joven que viene pegando fuerte. Los últimos en subirse al carro son Román Martín Arranz (cinco caballos) y Miguel Alonso Roldán (19). Muy interesante panorama.

Jockeys

En su momento fui partidario de ser más generosos con los descargos y con las carreras dedicadas a los jinetes que menos oportunidades recibían, y hoy pienso que en lo primero se ha producido un exceso. Creo que habría que limitar los descargos, o bien no hacerlos acumulativos, pero me parece que bajar cinco kilos en un hándicap es desnaturalizar de alguna manera la competición. Sea como sea, lo que está claro es que estas medidas están resultando útiles, porque de un tiempo a esta parte las victorias se están repartiendo más, están adquiriendo protagonismo chicos y chicas que antes tenían todas las puertas cerradas y la hegemonía de los cuatro ases se ha abierto. En mi opinión es un buen camino. Por otro lado, no recuerdo un año reciente en el que se hicieran tantos contratos: Janacek con Rocío; Sousa con Miraflores; Fayos con Enrique Fernández de Vega; Gelabert con AGF; Martínez con Mediterráneo; o Melgarejo con Agrado y Salvador Márquez. Claramente ha aumentado el ramillete de jinetes que les resultan fiables a los entrenadores y parece que aún va a crecer más próximamente con nombres que ustedes tienen en la cabeza. El gran desafío para todos será la nueva reducción del límite de fustazos admitidos por nuestro Código. Este año sólo se permiten cinco y esto va a exigir más sentido del paso, más cabeza y más brazo. Es una medida que va en sintonía con la exigencia global de IFHA y con la tendencia social e internacional de velar por el bienestar animal, que no tiene vuelta atrás. Soy plenamente partidario de esta exigencia progresiva por varias razones, una de ellas porque hará mejores a los jinetes.

Amedeo Modigliani, protagonista en 2020, ahora en recuperación. Foto: Rafa Lorente.

Y la cantina

Podríamos hablar de otras expectativas, pero tampoco es cuestión de alargarnos, por mucho que el inicio de la temporada nos motive. Cierro con la consideración de que me parece que sería bueno activar la vida en el Hipódromo, la vida de las asociaciones, organizar actos varios, crear premios, cultivar las relaciones sociales, cuidar más la herencia del pasado, etcétera. Después de tiempos convulsos estaría bien empezar a sembrar el sentido de pertenencia de todos a un mismo universo y la defensa de éste al unísono. Por desgracia nuestro deporte está muy lejos de generar recursos suficientes para poder invertir en todo esto, o para crear una fundación que se encargara de estas misiones, y cuidar de la biblioteca Miguel Ángel Ribera, y de editar una tercera parte del Madre de Corredores de Paco Salas (1984-hoy), que sería la bomba, o digitalizar los resultados de las carreras disputadas en España desde los tiempos más remotos. Son deseos para un Hipódromo mejor que parecen inviables a día de hoy, pero que no quiero perder de vista. A falta de razones de este tipo y de la deseada recuperación del viejo restaurante de HZ, que parece maldito, nos hemos encontrado con la fantástica terraza de la nueva cantina y con la cocina de Alberto, que a muchos nos está haciendo felices y que está facilitando la interacción de los públicos más diversos con este espacio mágico que es La Zarzuela. Disfrutemos de ello. Mi amigo Ángel suele despedirse de sus lectores con su divertido “nos vemos en los bares. Pues que sea en la cantina.

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