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Danko, Reina Madre y la conexión Noozhoh

Por 13 octubre, 2020 No hay comentarios
Noozhoh y José Hormaeche

Por lo que palpo en todas las charlas, a casi todos nos atraen las carreras de dos años, ya que el juego de descubrir a los jóvenes talentos es siempre muy excitante. Nunca se sabe qué va a ser de ellos en el futuro y sobre todo dónde puede estar el próximo campeón. Tengo buenos amigos, pocos, que presumen de haber visto debutar a Rheffíssimo (Rheffic II), hace la friolera de 44 años, y muchos más –cuestión de edad, lógicamente– que en cuanto pueden cuentan que estaban en La Zarzuela el día que compareció Noozhoh Canarias (Caradak) en el Primer Paso o en Lasarte el día que Sir Andrew (Polan) debutó ganando y dejando a diez cuerpos al segundo, que fue nada menos que El Topo (Caradak), ganador de Listed en Francia muy poco tiempo después. Esas cosas que pasan de tarde en tarde un buen aficionado no se las quiere perder.

Danko (Australia), ganando en su presentación en La Zarzuela. Foto: Rafa Lorente

A veces ocurre, y tengo el recuerdo de tiempos ya muy lejanos, que uno tiene la sensación de haber visto en acción no a uno, sino incluso a dos potros verdaderamente buenos en la misma jornada. Luego van pasando cosas y ocurre que algunos de esos dos años especiales no son lo que parecían al principio y también, cómo no, que otros que no destacaban terminan siendo caballos de gran premio, pero todo forma parte del hermoso ciclo de la vida de las carreras y todo lo archivamos en nuestra cabeza haciendo asociaciones de ideas que al cabo del tiempo se mantendrán intactas. Intuyo que para muchos aficionados va a ser el caso de la jornada del pasado 20 de septiembre, en la que vibramos con el esperado triunfo de Danko (Australia) y luego con el debut victorioso de Reina Madre (Kingman). En ambos casos tengo la sensación de que estamos ante ejemplares especiales, con potencial para volar al Olimpo de nuestros recuerdos, y se da la circunstancia antes señalada de que el archivo mental de sus convincentes actuaciones se ha hecho con una asociación de ideas indiscutible. Por un lado, Danko fue el precio máximo de la subasta de yearlings de la Acpsie de 2019, un dato que por sí mismo nunca se olvida, pero es que además su victoria fue la primera en Madrid de la cuadra Bernardo, propiedad del futbolista Álvaro Odriozola, cuya extraordinaria pasión por este deporte augura muchos más triunfos en el futuro, y seguro que de valor. Por otra parte, la sola aparición de Reina Madre (Kingman) en el paddock madrileño fue un acontecimiento que nadie quiso perderse, ya que era el primer representante de la Yeguada Centurión de Leopoldo Fernández Pujals que iba a correr en España, la potra había sido el top de la subasta de foals de Goffs de 2018 y presentaba una genética de las que en los dos años vemos por la televisión, y no en vivo. Luego vino la superioridad de Reina Madre en una carrera como el Premio Carlos Sobrino, a la que se suele llegar no solo corrida, sino con algún triunfo ya en el palmarés, y lógicamente los aficionados tuvimos la impresión, o más bien la certeza, de haber visto algo fuera de lo habitual.

Cosas en común

Danko y Reina Madre, rodeados los dos de una aureola refulgente, proporcionaron el espectáculo que cabía esperar de ellos, sobre una pista pesada que no favorecía aceleraciones brillantes, y dejaron la impronta de una calidad que todos ansiamos ver con más frecuencia. Y los dos tienen cosas en común, amén de haber sido los precios máximos en sus respectivas subastas, tan diferentes entre ellas. Estamos ante dos potros de nuevos propietarios, de esos que muchas veces se dice que no hay; propietarios además que quieren tener buenos caballos, que buscan la excelencia y que salvando distancias obvias entre ellos están invirtiendo dinero para perseguir objetivos parecidos pero diferentes; y propietarios, en fin, que ante ese reto han comprendido que si bien es posible tener buenos purasangres y ganar grandes premios comprando caballos en entrenamiento, para optar a poseer un crack un día hay que apostar por la cría y por el mercado de potrillos. Tener uno de esos caballos top of mind con los que cualquier propietario sueña es tremendamente difícil, porque salen muy pocos, pero todos sabemos que la pequeñísima probabilidad de disfrutar de uno, Makfi (Dubawi) al margen, difícilmente se encuentra en el mercado de caballos probados.

Reina Madre (Kingman), con José Luis Martínez. Foto: Rafa Lorente

Una última cosa une a estos dos estimulantes proyectos de campeones. El padre de Danko, Australia (Galileo), y el padre de Reina Madre, Kingman (Invincible Spirit), dos de los sementales más interesantes del momento, pertenecen a la misma generación, la de 2011. Ambos se enfrentaron una vez, en las 2000 Guineas (Gr1), donde el de Juddmonte fue segundo de Night of Thunder (Dubawi), con el de Coolmore tercero a una cabeza. A tres cuerpos y medio de ambos llegó nuestro Noozhoh Canarias, que completó una performance antológica en la mítica Rowley Mile. Kingman y Australia merecieron un oficial rating de 119 libras por aquellas actuaciones, y la de Noozhoh Canarias en 116. El año pasado, los yearlings de Kingman se vendieron a una media de 350 mil euros y los de Australia (y de Night of Thunder) a 93 mil.

Noozhoh Canarias (Caradak) y José Hormaeche en Torreduero. Foto: Luis Horcajada

Kingman, Australia, Noozhoh Canarias

A cualquier propietario español le encantaría tener un prometedor yearling de Kingman, que es el más cotizado, o de Karakontie (Bernstein), verdugo de Noozhoh en el Lagardere (Gr1) y que en primera potrada puso a uno de sus hijos en los cajones del Kentucky Derby (Gr1) y acto seguido vio cómo uno de sus yearlings hizo el top en uno de los días de subasta de Keeneland Septiembre. Nuestras cuadras sí han podido apostar por el resto de sementales que salieron de aquella fantástica edición de las Guineas, y no solo por Night of Thunder o Australia, sino por Charm Spirit (Invincible Spirit), Kingston Hill (Mastercraftsman), War Command (War Front), Outstrip (Exceed and Excel) o The Grey Gatsby (Mastercraftsman). Dentro de unas semanas se van a poner a la venta en España los primeros yearlings de Noozhoh Canarias, un caballo que fue querido y admirado como pocos en nuestro Hipódromo y cuyas cualidades y facultades naturales (clase, velocidad, precocidad, consistencia y corazón), además de ese valor contrastado compitiendo con tan buenos caballos como probablemente no hizo nunca antes uno de los nuestros, están fuera de toda duda y le confieren el valor de ser el proyecto de semental más prometedor y emocionante que nuestra pequeña cría ha conocido en años. Su primera potrada quedó muy mermada por la enfermedad que afectó a las yeguas de una de las fincas de Torreduero el año pasado y que hizo que se perdieran varios de sus hijos más esperados (por el valor de las madres), pero con todo vamos a ver qué respaldo encuentran esos primeros vástagos en un mercado tan sui generis como es el nuestro, si bien en un mundo normal habría que esperar que los encendidos aplausos del día de su despedida se traduzcan ahora en apasionadas pujas prendidas de ilusión. Nada sería más bonito que seguir incorporando potros de Kingman, de Australia y otros de estos niveles, y que los de Noozhoh tuvieran la categoría necesaria para pegarse con ellos como hizo su padre en el escenario más selecto del mundo.

(Artículo publicado en 1.092 de la revista A Galopar, del 30 de septiembre)

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