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Arizkorrécord

Por 30 noviembre, 2020 No hay comentarios

“Ganar mil carreras supone unas nueve mil decepciones y casi noventa mil disgustos” (Francisco Cadenas, maestro de entrenadores)

Cuando en cualquier competición se supera un récord que ha estado en pie casi medio siglo, el hecho es siempre un acontecimiento para destacar e incluso puede ser un hito histórico si la trascendencia del logro es de suficiente importancia, en cuyo caso ha de ser saludado con honores. Al fin y al cabo la superación es guía y referencia en la vida y es sentido esencial en el deporte, en cualquier deporte, del mismo modo que mejorar lo que otros hicieron antes es santo y seña de los grandes campeones que con sus méritos, corazón y talento, imprimen las huellas que terminan moldeando la identidad de una competición e iluminando la visión de futuro de quienes se incorporan a ella.

En 1974, hace 46 años, Jesús Méndez hizo historia al ganar 65 carreras (de liso), algo que nadie había conseguido antes, como nadie se había proclamado antes campeón de entrenadores en doce ocasiones. Fue este, el de la docena, el último campeonato de don Jesús y lo rubricó a lo grande, coincidiendo además en el tiempo con la entrada en su patio de un yearling feo, estrecho y mal aplomado del conde de Villapadierna al que pusieron el cartel de “se vende” a la puerta del box, un patito feo llamado Rheffíssimo (Rheffic II) que nadie quiso comprar y que en un par de años se convirtió en un cisne blanco impresionante y en la última gran estrella fabricada por Méndez, que en 1976 ensilló al alazán en sus legendarias victorias en Gran Premio de Madrid, Copa de Oro, Villamejor y Memorial Duque de Toledo. Hablamos de uno de los capítulos más brillantes de la historia de nuestras carreras y en el caso del entrenador estamos ante uno de los más grandes del oficio en España desde que los caballos empezaron a correr en la Alameda de Osuna hasta la misma fecha de hoy.

Continuador del gran Francisco Cadenas

Jesús Méndez fue el heredero de la maestría de Francisco Cadenas, que fue primero gentleman-rider y luego también propietario, y criador, y abogado, y secretario nacional de Deportes… Una especie de leonardo a escala que en 1970, con 76 primaveras, sumó su triunfo número mil, el primero de los cuales, en 1922, ya fue bien sonado porque con Gran Peña, de su propiedad, Cadenas osó romper una especie de tradición de casi dos décadas por la cual Adolfo de Neuter, el preparador del Duque de Toledo (el Rey Alfonso XIII) ganaba cada temporada la primera carrera reservada a los dos años, tanto en España como en su Bélgica natal. Para que nos hagamos una idea de lo que significan mil victorias en España, sirva de ejemplo que Fulgencio de Diego, que fue el preparador de la omnipotente cuadra Rosales en su época de esplendor, de 1965 a 1982, no llegó a ganar seiscientas carreras, según hace constar Fernando Melchor en su libro “Rosales”

Guillermo Arizkorreta da instrucciones a Nicholas Saccu en el paddock de HZ.

El oficio de preparador es sobre todo multidisciplinar y es este carácter el que marca la máxima dificultad, el que pone a prueba a quien se enfrenta al reto de entrenar caballos de carreras, el que coloca a cada uno en un nivel al cabo de una trayectoria. No es cuestión de un gran triunfo, ni de varios. Y esta escuela que en sus momentos lideraron Francisco Cadenas o Jesús Méndez no ha funcionado nada mal en nuestro país, que podríamos citar muchos nombres ilustres. El penúltimo exponente es Guillermo Arizkorreta, que ya superó en su momento la marca de seis campeonatos consecutivos del propio Jesús Méndez (va camino del noveno) y que este complicado año ha ganado ocho de los grandes premios del calendario (categorías A), cuando nadie sumó más de seis desde la reapertura de HZ en 2005, y después ha roto este récord de las 65 victorias de Jesús Méndez. En 1974, cuando se disputaron 383 carreras de liso en nuestro país y participaron en ellas 471 caballos, Méndez tenía a su cargo los efectivos del conde de Villapadierna, de Ramón Beamonte y de la nueva cuadra Mendoza. Firmó más de trescientos partants con más de cincuenta caballos diferentes (el 11% de los que había en el país) y ganó el 17% de las carreras y más de nueve millones de pesetas (54.000 euros) en premios, cuando mantener un caballo en su patio costaba 10.000 (60 €). En 2020 Guillermo también es responsable del 11% de los caballos que han corrido hasta el momento pero ha ganado el 21% de las carreras. Parecidos y diferencias. Este año más caballos (alrededor de 680) van a correr menos carreras (sobre 360) que en 1974, y ya echaremos cuentas cuando esto acabe, pero hoy se puede y se debe decir que cuando un récord se mantiene vivo durante 46 años es que no está al alcance de cualquiera. Ni de casi nadie. Y yo, que soy de fácil embelesar por lo que es excelente y honorable, así lo reconozco y me descubro. Enhorabuena, Guillermo.

(Artículo publicado en el número 1.100 de la revista A Galopar, del 24 de noviembre de 2020).

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